Carnavales

Antaño era una fiesta típica de las mujeres, las cuales hacían carrozas decoradas con arcos y flores, vestían el traje típico regional y recorrían las calles cantando jotas extremeñas.

Esta tradición ha cambiado y ahora las carrozas también las hacen jóvenes y niños inventando disfraces y decorados, según convenga, para enseñarlos y pasearlos por todo el pueblo.

El entierro de la sardina es el que finaliza estas fiestas, reuniendo a todo el pueblo en la popular comida de la sardina.

Carnavales 2010:


Semana Santa

Durante estas fiestas se celebran las procesiones religiosas, de profunda raigambre en las costumbres de Madrigal, organizadas por la Cofradía, que realiza una gran labor para realzar dichas ceremonias, destacando la procesión de “El Encuentro” en las primeras horas del Domingo de Resurrección, la procesión de la Dolorosa, acompañada por las mujeres hace un recorrido distinto al del Cristo Resucitado, acompañado por los hombres, juntándose ambas procesiones en la plaza de España o Plaza Vieja, donde coincidiendo con el canto del Aleluya se desprende a la Virgen de su manto negro quedando revestida del blanco de gloria ante el aplauso y el sonido de campanillas y cencerros tocados por los asistentes que juntos parten hacia la Iglesia.

San Pedro

Se celebra el 29 de Junio. Es el patrón titular de Madrigal de la Vera desde que se tiene historia escrita del pueblo. Este día es una festividad local, realizándose los oficios religiosos correspondientes.

El Cristo Chico

Primer fin de semana de Agosto. En principio se llamó fiesta del emigrante, luego del turista y actualmente ha quedado como un aliciente más para los numerosos visitantes que aprovechando sus vacaciones llegan a Madrigal en esas fechas.

Programa de Fiestas 2009

Programa de Fiestas 2010

Fiesta Patronal del Cristo de la Luz

Tercer fin de semana de Septiembre. Las fiestas comienzan con el pregón y la elección de Miss y Mister Madrigal el vieres por la noche, hasta ese día se ha celebrado la semana cultural, consistente en actuaciones y eventos que se desarrolla en la Plaza de la Biblioteca. Desde dicho viernes y hasta el martes siguiente, Madrigal es un hervidero de gente que participa y disfruta de las verbenas y todos los actos (deportivos, charangas, juegos y espectáculos infantiles, comida de mayores, etc.), destacando las capeas de sus ya famosas vaquillas mojadas, en las cuales el asistente está expuesto tanto a un susto del animal, como a un baño inesperado. Las fiestas culminan con la comida de vaquillas el martes por la noche.

Aquí puedes visualizar el Programa del 2009:

Prograna de Fiestas 2010

Día de “La Calbotá”

Los jóvenes, desde muy niños, se reúnen en días anteriores para hacer acopio de carne y castañas que asarán en el campo el día 1 de Noviembre, festividad de todos los Santos.

El nombre de “calbotá” proviene de “Calbote”, que es como se le denomina a la castaña asada.

Las Luminarias

Pasados los Cristos se empiezan a recoger plantas y arbustos del monte (tomillo, romero, jara, brezo, etc.) que la víspera de la Inmaculada se quemarán en lumbres (Iuminarias), repartidas por todas las calles y plazas del pueblo. Se aprovecha para quemar en estas luminarias todo lo viejo y desechable de las casas, pudiendo ser esta costumbre uno de los orígenes de esta fiesta, por lo que tiene de acto de purificación para llegar limpios al día de la inmaculada Concepción.

Para animar a acudir a esta fiesta, actualmente el Ayuntamiento, reparte lotes de carne a las luminarias para ser comida por todos.


A menudo se acusa a los pueblos de vivir en el letargo y de que en ellos nunca pasa nada. Es cierto que el año transcurre gris y sin sorpresas; sin embargo, los pueblos viven costumbres, tradiciones y fiestas que, relacionadas con las actividades agrarias, son ricas por la variedad y el colorido. Madrigal de la Vera posee una gran riqueza etnográfica; una de las reliquias mejor conservadas desde tiempo inmemorial son Las Luminarias, es decir, el culto al fuego.

El hombre prehistórico rendía culto al fuego y consideraba divino al elemento que permitía preparar sus alimentos, iluminaba sus cuevas y lo protegía del frío.

El fuego es sagrado porque fue robado a los dioses. El fuego es un rito que responde al culto que se extendió por todo el Mediterráneo y tiene sus raíces en la mitología griega cuando el titán Prometeo arrebató el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos en un bastón hueco, como cuenta Esquilo, el trágico griego del siglo V a. C.

En Roma el fuego se identificaba con el hogar, y en las casas había un altar en el que los romanos tenían siempre un poco de ceniza y unos carbones encendidos. Era una obligación sagrada para el jefe de la casa conservar el fuego día y noche.

La difusión del cristianismo, a la caída del Imperio Romano, provocó una revolución cultural que es, sin duda, la más profunda de las revoluciones. El fuego perdió gran parte de su poder misterioso y de su identidad con el hogar y de su capacidad de seducción reverencial, pero se recurrió a él en numerosas ocasiones por otros motivos.

Las tradiciones requieren para su mantenerse dos condiciones: autenticidad y sentimiento. La Comarca de La Vera ha sufrido durante mucho tiempo un proceso de desmantelamiento cultural y tradicional. Pero, ni siquiera en estos tiempos de globalización y de Internet ha sido posible eliminar la memoria colectiva. En La Vera hay tradiciones enraizadas como la Serrana de La Vera (Garganta la Olla), el Peropalo (Villanueva), los Empalaos (Valverde). En varios pueblos veratos, especialmente en Aldeanueva, Jarandilla, Losar y Madrigal, las hogueras encendidas en la noche del 7 de diciembre cuentan con una larga tradición. En Aldenueva es conocida con el nombre  de la ¡Viva! ¡Viva! y en Jarandilla como los Escobazos y se explican de diferentes maneras. Igualmente, los festejos de culto al fuego en Losar y Madrigal tienen la misma o parecida interpretación.

En Madrigal la fiesta, conocida con el nombre de Las Luminarias, se pone en la calle en señal de regocijo y tiene unas señas de identidad que ni el tiempo ha destruido, o siquiera erosionado. Cuando el frío se hace sentir, entre finales de noviembre y primeros de diciembre, se hacía la matanza, que, entre otras cosas, requería escobas y helechos para socarrar al cerdo. Las salidas al monte se repetían una y otra vez. Además de las escobas y helechos se acarreaban cargas de leña que eran apiladas en las calles de Madrigal o en cualquier rincón del pueblo. Gigantescos haces de jaras, tomillo y romero llegaban también desde las solanas, crestas y cantiles que rodean al pueblo. Al caer la tarde del 7 de diciembre, víspera de la Inmaculada, cuando las sombras comienzan a alargarse, con el alegre sonido de las campanas de la iglesia, se encienden todas las hogueras. El pueblo entero vuelve los ojos al rito del fuego. La hoguera todo lo consume e ilumina las calles. Con los arbustos olorosos también arden enseres viejos e inservibles. El fuego aniquila, limpia y purifica y, por eso, tiene ahora un claro significado religioso para destacar la pureza virginal de María Inmaculada.

Hogueras situadas en las puertas de las casas, en calles y plazuelas, una del Ayuntamiento, con mayor fuerza, aunque algunos intentan rivalizar con ella.

Al amor de la lumbre se agrupan los vecinos. Los mayores hablan y los pequeños aprenden. Se cuentan viejas historias y nostálgicos recuerdos. Se asan torreznos, chorizo y carne. Pasan bandejas con higos, castañas, cacahuetes y naranjas. Se toma chocolate con bizcochos, floretas, perrunillas y tirabuzones, se hace limonada, se bebe anís y vinos de bodegas y pitarras. Y se habla, se habla mucho y, así, se refuerza la participación, la concordia y el espíritu de barrio con la degustación de los sabrosos manjares. Y se cantan rondas y se baila al son de las jotas veratas.

Se rebrasea el fuego para saltarlo, jóvenes y muchachos, también hombres, en acto de purificación que viene remotamente en ofrecimiento a la luna, que encarnaba las diosas vírgenes de religiones y sentimientos antiguos, en asociación luego a la Inmaculada.

Las Luminarias, quema (destrucción) de lo viejo, purificación de hogares y personas, renovación espiritual, ofrenda al año nuevo que se acerca, son de ver en Madrigal, ya que al estar levantado en barrera, desde antes de llegar puede contemplarse todo el pueblo en un ardor, pues se avistan a golpe, en una sola ojeada todas Las Iluminarias, subiendo o bajando calles y plazas.

Las tradiciones se heredan de los antepasados y se transmiten a los descendientes. La conocemos personalmente de los abuelos de nuestros abuelos, la vivimos con nuestros padres, la seguimos con nuestros hijos, traemos a nuestros amigos, invitamos a nuestros conocidos y gozamos todos de la belleza de esta fiesta.

Así son las tradiciones al desnudo o en estado puro. Y entonces es cuando viven en el tiempo y son inmortales y se convierten en un elemento de cohesión cultural. Tradiciones como la luminaria consiguen el milagro de reconciliarnos con nuestro pasado sin sublimarlo. La luminaria de Madrigal es una actividad lúdica, cultural y didáctica, además de muy participativa. Aunque los niños no entienden nada de lo que se hace, ya lo entenderán. Con la edad el ser humano, seducido por la historia oral, tiende a recordar, en primera persona, la historia de muchísimas Iluminarias.

El Ayuntamiento en los últimos años viene encargándose de la organización y publicidad de esta festividad, labor que consiste en: mediante un bando se abre el periodo para que todos aquellos que quieran participar activamente con su propia Iluminaria puedan apuntarse en las oficinas municipales y así poder recibir el vale que les permite conseguir el  lote de carne de las vaquillas de las fiestas para que sea asada  en las luminarias y degustada y compartida por todos. Mediante carteles, medios de comunicación, etc se lleva a cabo la publicidad.

Finalmente una delegación del Ayuntamiento recorre cada una de las hogueras para determinar la ganadora, que suele recibir un premio en metálico.

Actualizado ( Jueves, 09 de Septiembre de 2010 22:35 )